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Educar para la paz mensaje de Navidad

mariayjesusEducación para la paz. Es querer  apreciar la paz como un gran valor social 

"Algún presente que te agrade, Señor"Esta semana última de Adviento, la C.ECH. nos invita  a vivir  la esperanza llamándonos a quienes habitan este país a la pacificación de los espíritus,  advertirdo en el "Mensaje de Navidad 2007 " del Comité Permanente del Episcopado en Chile.

El mensaje, comienza titulado como: “Algún presente que te agrade, Señor”, este se conoció hoy  jueves 20 de diciembre en Rancagua por el Obispo diocesano del lugar y Presidente de la CECh, Alejandro Goic.

El documento rememora la Navidad acontecimiento  que lleva como signo en la historia  humana la gran  revelación de   Dios-con-nosotros, un Dios que – el Santo Padre- dijo es el eterno contemporáneo de la humanidad. Asimismo  reconocer dentro de los ajetreos de este tiempo que muchas  veces dificultan el recogimiento y la contemplación del misterio de la Navidad  es tiempo que motiva desde lo más profundo  del ser humano libere desde el vientre de su corazón a niño Jesús, pobre, marginado y pequeño que se hace humano por amor a la humanidad 
.

 También piden que el Niño Jesús "pacifique nuestros espíritus y nos conduzca por el camino del diálogo para que nuestra convivencia familiar, cívica y social sea cada día más respetuosa de la dignidad de todos, por el bien de nuestro pueblo, y particularmente de los más postergados".

La CECH señala ciertos puntos para tenerlos en cuenta, dialogando en familia y en comunidad acerca de la significancia de:  

Educar para la paz.


Diálogo y justicia frente al clima de violencia.


Nuestra esperanza ante el pesebre.

Carol Crisosto Cádiz
Ver texto del Mensaje

Especial de Navidad

Fuente: Prensa CECh

Santiago, 20/12/2007

mi gratitud como cristiano y católico de acción con Monseñor es haber podido terminar la enseñanza media en tiempos dificiles...

Dios lo guarde de Corazón...

Carta de Jesús Hola, te AMO mucho. Como sabrás, nos estamos acercando otra vez a la fecha en que festejan mi cumpleaños. El año pasado hicieron una gran fiesta en mi honor. Creo que este año ocurrirá lo mismo. La verdad es que me parece que exageran, pero es agradable saber que por lo menos un día al año piensan en mí. Esto ya me ha pasado otras veces, así que no me sorprendió. Aunque no me invitaron, se me ocurrió colarme sin hacer ruido ¿y si alguien se acordaba de mí? Entré y me quedé en un rincón. Ni se dieron cuenta que yo estaba allí. Estaban todos bebiendo, riendo y pasándolo bien, cuando de pronto se presentó un hombre gordo vestido de rojo y con barba blanca postiza, gritando: ?jo, jo, jo? , parecía que había bebido más de la cuenta, pero se las arregló para avanzar a tropezones entre los presentes, mientras todos lo felicitaban. Cuando se sentó en un gran sillón, todos los niños, emocionadísimos, se le acercaron corriendo y gritando: ¡Papá Noel! Como si él hubiese sido el homenajeado y toda la fiesta fuera en su honor! Aguanté aquella ?fiesta? hasta donde pude, pero tuve que irme. Caminé por la calle, triste y solitario. Lo que más me asombra de cómo festejan mi cumpleaños, es que en vez de hacerme regalos a mí, se los obsequian unos a otros! Una vez alguien me dijo: ?Es que tú no eres como los demás, a ti no se te ve nunca; ¿cómo es que te vamos a hacer regalos?? Ya te imaginaras lo que le respondí: ?Siempre he estado con ustedes. En la cara sucia de un chico de la calle, en la sonrisa de una anciana, en el paso lento y torpe de un anciano, en las lágrimas de una viuda?? YO siempre he dicho: ?Regala comida y ropa a los pobres, ayuda a los que lo necesiten. Ve a visitar a los huérfanos, a los enfermos y a los que están en prisión?. ?Escucha bien, todo lo que regales a tus semejantes para aliviar su necesidad, ¡lo contaré como si me lo hubieras dado a mí personalmente!? (Mateo 25:34-40). Lamentablemente, cada año que pasa es peor. Llega mi cumpleaños y sólo piensan en las compras, en las fiestas y en las vacaciones y YO no cuento parar nada en todo esto. Esto sucede, inclusive, en los templos. Y pensar que yo nací en un pesebre, rodeado de animales, porque no había más. Me agradaría muchísimo más, nacer todos los días en el corazón de mis amigos y que me permitieran morar ahí para ayudarles cada día en todas sus dificultades, para que puedan palpar el gran AMOR que siento por todos; porque no se si lo sabes, pero hace cerca de dos mil años que entregué mi vida para salvarte de la muerte y mostrarte el gran AMOR que te tengo. Por eso, lo único que te pido es que me dejes entrar en tu corazón. Llevo años tratando de entrar, pero hasta hoy no me has dejado. ?Mira, YO estoy a la puerta y llamo, si alguien escucha mi voz y abre la puerta, entraré en su casa y cenaremos juntos?. Confía en mí, abandónate a mí. Este será el mejor regalo que me puedas dar. Gracias. TU AMIGO, JESÚS

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